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Mi madre en el barrio de Orcasitas cuando tenía 2 años
1971, San Blas (Madrid) Foto de la salida de mi segunda carrera a los 11 años, soy el primero de la izquierda
   

Mi Otero blanca

Yo no sé vosotros, me imagino que cada uno tendrá su historia, a mi me gustaba jugar con la bici, con los patines y como tercera opción con un balón de fútbol. Mi historia es la de un niño, el hijo de unos fruteros de Orcasitas (Barrio de Usera en Madrid) que a los 3 años aprendí a montar en una bici GAC de ruedas blancas gordas, además, andaba con los patines por la acera de la frutería atropellando a las clientas de mis padres. Me gustaba correr mucho con los patines, hacía series de velocidad por la acera, de vez en cuando, pillaba alguna piedra, se me paraba el patín en seco, me daba buenos porrazos, siempre andaba con las rodillas llenas de costras entre los patines y la bici. Al fútbol también jugaba con mis amigos pero me divertía más la bici.

Lo de ir con la lengua fuera me gustaba, en el colegio cuando corríamos a pie siempre era el primero. A los 10 años empezamos a echar carreras entre la cuadrilla de amigos que básicamente éramos 4: Elías, sus padres tenían una mercería, Paquito, sus padres regentaban el Bar Vizcaíno, el Kiki, un vecino del bloque de viviendas de encima de los comercios y yo, el hijo de Eduardo el frutero. El caso es que solo teníamos una bici grande, una Orbea de paseo de esas con frenos de varillas, una reliquia, os estoy hablado del año 1971. Por turnos, cada uno daba la vuelta a la manzana simulando una contrarreloj individual, era 1 km aproximadamente, mientras otro tomaba el tiempo y el otro se ponía en un cruce para avisar de los coches que pudiesen venir que en aquella época eran escasos.

Pepe el carnicero, viendo mi hiperactividad deportiva convenció a mi padre para que le dejase llevarme a una carrera federada, él había sido ciclista, compitió en amateur en la época de Rogelio Hernández, el que fuera presidente de la Federación Madrileña de Ciclismo más de 20 años, después su hijo, Santos Hernández corrió conmigo en la ONCE. También convenció a mi padre para que me comprase una bici, me compro un trozo de hierro en el Rastro de Madrid que me estaba tan grande que tenía que bajar el sillín hasta el tope con el cuadro.

El carnicero amigo de mis padres, empezó a entrenarme, me dejó su bici que era la leche, no pesaba nada y tenía tubulares, me llevó a la Casa de Campo donde empecé a dar vueltas al Lago como loco, le preguntaba cada vuelta: ¿valgo para ciclista? “Si, si que vales”, me contestaba. Otro día me dijo: “voy a Leganés a por carne, tira delante con la bici que yo voy detrás con el coche. Aquel día empecé a conocer mi entorno, era una aventura, tuve que subir la cuesta de Carabanchel y a la vuelta, de Leganés a Carabanchel, la de Cocherones que estaba empedrada y me pareció un infierno.

La última prueba consistió en ir hasta el Cerro de los Ángeles, subirlo y volver, está a unos 10 km del barrio, ese día me acompañó en bici un chico que tenía 18 años, era el dependiente de Pepe el carnicero, Pepe como siempre iba detrás de nosotros con su SEAT 1.500 ranchera. Cuando llegamos a la base de la cuesta y empezamos a subir, me pareció estar subiendo el mítico Tourmalet, que solo conocía de oídas, lo había escuchado en la radio cuando narraban las aventuras de Ocaña, Fuente y Mercks en el Tour de Francia. El Cerro de los Ángeles tiene 1 km escaso, me pareció un eterno era la cuesta más dura que había subido nunca, peor le fue al dependiente que tuvo que echar pié a tierra.

Ya no hubo más pruebas, había una carrera para infantiles en Parla (Madrid) y allí que nos presentamos: Pepe el carnicero, yo y el SEAT 1.500 ranchera. Con el Libro de Familia hicimos la inscripción, todavía no tenía licencia. Nunca se me olvidará aquel día, en la salida estaba al borde de un ataque de los nervios, éramos 15 niños de 11 y 12 años, dispuestos a batirnos en un duelo deportivo, el circuito era de 1 km en una avenida de 500 metros con dos ruedas a cada extremo donde realizábamos el giro de 180º, creo que la carrera fue de 4 km, acabé el 4º por poco no entré en el podium. Después de mi resultado y las presiones de Pepe, mi padre me tuvo que comprar una bici para competir. Fuimos a la tienda de Otero que aún continúa en el mismo lugar, en la Calle Segovia, justo debajo del Viaducto, en el corazón del Madrid de los Austrias. Era preciosa, un cuadro de tubería de acero ligero Columbus, sin racores, blanco, hecho a mano por Don Enrique Otero, el grupo era Campagnolo y los tubulares Clement Criterium de color rojo. Con todo aquello ya no había ningún otro deporte que pudiese igualar al ciclismo, aquel día nació el ciclista que había en mí.

 

Inicios

Comencé a montar en bicicleta a los 3 años (1963) con una Mobylette GAC de ruedas pequeñas, gordas y blancas. En el barrio de Orcasitas, ahora pertenece a Usera, antes a Villaverde. Mis padres tenían una frutería en el Poblado Dirigido de Orcasitas (la zona más cercana a la carretera de Toledo) Montaba en bici y patinaba en la acera atropellando a la clientela de mis padres.

 

 

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La primera vez que competí fue a los 11 años en una carrera que organizaba en Parla la Peña Ciclista Laudelino Hernández. Eramos 15 chavales, estaba muy nervioso, dieron la salida y ... a tope hasta el final, no sabía ir "a rueda" ni demás técnicas, era como una contrarreloj individual. Hice cuarto, fueron 3 ó 4 kilómetros. Me llevó mi gran amigo y padre deportivo: Pepe, José Martínez Paredes, que era el carnicero del barrio y amigo de la familia, él había sido ciclista amateur en la época de Julio Jiménez. Mi bici era un trozo de hierro que mi padre me había comprado en el rastro y tenía el sllín pegado al cuadro porque si no no llegaba a los pedales.

 

 

 

Después de la moral que cogí en mi debut, entre Pepe y yo convencimos a mi padre para que me comprase una bicicleta mejor y a mi medida, por recomendación de Pepe que era el experto ya que había competido, fuimos a la calle Segovia, a la tienda y frabrica de bicicletas Otero. Allí Fernando, me tomó medidas y encargamos una bicicleta con el cuadro de acero sin racores muy ligero con el grupo Campagnolo, el mejor. Las ruedas eran de tubulares Clement Criterium de color rojo. ¡Que bonita era mi Otero blanca con los tubulares rojos! Esta bicicleta me la hizo Don Enrique Otero, padre de un gran empresario y entusiasta del ciclismo: Enrique Otero (hijo)

 

 

 

 

Equipos,

Juvenil B: 16 años (1976)

El MOBYLETTE GAC fue mi equipo. esta categoría era como la actual Cadete: 15 y 16 años.

 

 

 

 

 

 

17 años en 1977. Foto en una carrera de Juveniles, soy el segundo de la fila, Guillermo de la Peña en cabeza del grupo, posteriormente seríamos compañeros de equipo en El Zor de profesionales, detrás Ignacio Castellano "Monini" y más atrás Isidro Altamirano que después fue mecánico en el equipo Zor durante más de una década.

El siguiente paso fue empezar a aprender y entrar en un grupo, después de correr en Parla, Pepe me llevó a la tienda de bicicletas de Laudelino Hernández que era la sede de su Peña. Allí aprendí lo más importante para ser ciclista: a reparar mi bici, a coser tubulares, técnica, estrategia, ... y a conocer chicos con la misma ilusión que yo, de los que alguno de ellos han sido mis mejores amigos. La verdad es que era una verdadera escuela de ciclismo. En la Peña había equipos de juveniles y de aficionados, yo como era infantil corría por libre y me llevaba mi padre hasta que alcancé la categoría juvenil y me incorporé al equipo de la peña que patrocinaba curiosamente Mobylette GAC, lo que es la vida mi primera bici fué de su marca.

 

Juvenil B: 16 años (1976)

Mobytette GAC

Foto del equipo en el Palacio de los Deportes de Madrid

 

 

Desde los 17 a los 18 años. Laudelino no pudo seguir con el equipo de juveniles el segundo año de juvenil A y me incorporó al equipo amateur SUPER SER al cumplir los 18 años. En la etapa de juvenil gané muchas competiciones y fuí dos veces Campeón de Castilla la Nueva, entonces no existían las comunidades autónomas. Y una anécdota, en 1978 mi último año de juvenil, corrí los cuatro Campeonatos de España de carretera: dos de juvenil, el de fondo en línea, fui tercero, y el de Contra Reloj por Regiones, hicimos los quintos. Como pase a aficionados al cumplir los 18, corrí también el de Fondo en Línea, hice el duodécimo, y en el de Contra Reloj por Regiones lo ganamos, fui Campeón de España en Contra Reloj por Equipos Regionales con Faustino Ruperez, Eugenio Herranz (el "Belguita") y Francisco Jiménez (que ya no nos acompaña) un gran amigo del que aprendí muchas cosas de como entrenarme.

Foto: el segundo, detrás de Guillermo de la Peña y delante de Ignacio Castellanos "El Monini"

Amateur:

Corri en amateur antes que la mayoría de mis compañeros, al pasarme de categoría sin esperar a finalizar el año, justo ciando cumplí los 18 años en julio de 1978, lo que me permitió correr 4 campeonatos de España ese año, dos de juvenil el de contrarrelo por regiones y el de línea y dos respectivos de amateur, ahora no se puede hacer. SUPER SER (1978) fue mi equipo durnate el final del año que dirigía mi maestro Laudelino Hernández, me llevó a la Vuelta a Irlanda donde gané una etapa.

En 1979 era mi año natural de amateur me fui al MOLINER VERECO porque Super Ser dejó el patrocinio. En el Moliner Vereco coincidimos una generación muy importante para la historia de nuestro ciclismo: Pedro Delgado, Ángel Camarillo, Jesús Rodríguez Magro, Guillermo de la Peña, Ángel Ocaña Pérez, Tomás de la Fuente, José Antonio Cabrero, Carlos Machín, todos llegamos a ser profesionales. El director de este equipazo que lo ganaba todo fue Tomás Nistal. Javier Miinguez lo había sido hasta el año anterior y en este año, 1979 debutó en el profesionalismo con el FOSFORERA VERECO.

 

1980, fue mi primer año de profesional, Javier Minguez me incorporó al primer equipo. Debuté en la Vuelta a Mallorca, allí corrí con Roger De Vlaeming que había ganado un montón de clásicas.

La Vuelta a Valencia fue mi segunda competición sorprendiendo a propios y a extraños fui el segundo en la general tras el Campeón del Mundo de Ciclo Cross, el alemán Klaus Piter Thaler.

Pero lo gordo estaba por llegar, Javier Minguez me seleccionó para el equipo de la Vuelta a España, con 19 años trabajé para el vencedor Faustino Ruperez "tirando del carro más de 15 días desde la salida, acabé como un fideo, mi madre cuando me vio casi se puso a llorar. Esto me hizo aprender el oficio de Ciclista Profesional en un Master intensivo de 22 días.

La foto es de la etapa de San Rafael de los Ángeles (Segovia) Ruperez estuvo en las cuerdas en La Morcuera, al final superamos la prueba y pudo ganar la Vuelta. La etapa era bestial, Segovia-San Rafael: Canencia, Morcuera, Cotos, Los Leones y el circuito de San Rafael.

Mi padre (Eduardo) mi tío Paco, yo, el hijo de Pepe el carnicero (mi alma mater en el ciclismo) mi primo Paquito y Pedro Muñoz, mi compañero de equipo. Probablemente este sea el día que más he sufrido encima de una bicicleta, con deciros que no podía subir las escaleras para llegar al primer piso en el hotel, tenía los músculos de las piernas sin un gramo de energía.

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